Si ves cambios en tu red social, no te preocupes, no ha entrado un virus en tu ordenador. Es Facebook que está cambiando sus aplicaciones para conseguir que los usuarios estén más relacionados entre sí ya no sólo como un mero grupo de amigos, sino dentro de toda la comunidad. "Renovarse o morir", y Twitter viene pegando duro desde atrás. Para eso mismo, para renovarse, hoy se celebra en San Francisco el conocido como F8, la conferencia anual de la empresa californiana fundada por Mark Zuckerberg.
La intención de la compañía es que los usuarios estén más interconectados entre sí, que sea algo más que una red de amigos cerrada. Para ello los cambios que se pondrán en marcha no son meros cambios de diseño sino que van mucho más allá.
Si un usuario supera los 5.000 amigos pasa automáticamente a convertirse en una página, cambia de categoría. Ya no existirán hordas de "fans" de algo sino que serán un montón de gente a la que "le gusta" algo concreto. Seremos localizables tanto geográficamente como emocionalmente. Cambiarán Facebook Connect, Facebook Toolbar, Facebook Credits, Facebook Insights, Facebook Community Pages... en definitiva, un cambio más que sustancial que se activará "de forma gradual" en los próximos días.
Alrededor de las páginas que Facebook ha llamado "comunidades", la compañía pretende crear "la mejor colección de conocimiento compartido sobre un asunto" explica en su blog Alex Li, creador de software en Facebook. Por así decirlo, una especie de Wikipedia dentro de tu propia red social.
La compañía ha anunciado también la eliminación de Facebook Lite, una plataforma desarrollada por la empresa, más simple (al estilo de Twitter) que pretendía facilitar el acceso a Facebook desde zonas con menor ancho de banda y la conexión a Internet fuera más lenta.
fuente:MUY INTERESANTE
jueves, 22 de abril de 2010
Remedios caseros para las Hemorroides
Las hemorroides o almorranas consisten en la inflamación de unas pequeñas venas ubicadas en el interior del recto y el ano y que reciben el nombre de venas hemorroidales.
Puede que por diversas causas, como el estreñimiento crónico y gestación entre otras, la sangre no pueda fluir adecuadamente y se acumule en estas venas lo que causa que se dilaten dando lugar a esta dolencia.
Las hemorroides se dividen en dos clases: La hemorroides internas, que quedan dentro del ano, y las hemorroides externas, que se proyectan hacia afuera del ano
Entre las causas más comunes de las hemorroides tenemos:
*
Estreñimiento crónico o diarreas,
*
Obesidad,
*
Dieta rica en proteína animal y pobre en fibras
*
Embarazo,
*
Alergia a ciertos alimentos
*
Estar de pie o sentado por mucho tiempo
Las personas que sufren de hemorroides presentan síntomas como los siguientes:
*
Sangrado
*
Sensación de hormigueo en el ano
*
Sensación de evacuación incompleta
*
Dolor, ardor, picazón o Inflamación anal
Durante, dicha inflamación no se debe ingerir: alcohol, carnes rojas, picantes, especias, azúcar ni pan blanco.
Remedios populares
Remedio para las hemorroides #1: Un remedio popular indica que se conseguirá alivio si se aplica la pulpa del aloe vera directamente sobre la parte afectada.
Remedio para las hemorroides #2: Otro remedio tradicional señala que se debe pelar una patata y cortarla en trozo en forma de supositorio
Remedio para las hemorroides #3 Igualmente, para aliviar el dolor, un remedio de la abuela recomienda aplicar tres veces al día una cataplasma con queso fresco.
Remedio para las hemorroides #4: Para combatir la hemorroides se puede elaborar una cataplasma de tomate. Se debe partir un tomate maduro por la mitad y aplicarlo con presión en el esfínter anal. Para ello, puede sentarse uno encima o bien acostarse con el tomate aplicado con una gasa.
Remedio para las hemorroides #5: Elaborar un cocimiento de 3 dientes de ajo, 2 hojas de laurel y varios clavo y un ½ litro de agua.
Cuando el agua hierve, se le añade el clavo, el laurel machacado y el ajo. Ha de cocer durante ½ hora a fuego lento y dejarse reposar después durante otros 10 minutos y después de cuela. Se aplicar sobre la zona afectada con una compresa o un algodón.
Remedio para las hemorroides #6: También es un remedio casero el ungüento de manzanilla y pétalos de rosa para combatirlas hemorroides.
Éste se elabora con 250 ml de aceite de germen de trigo, 10 gramos de manzanilla, los pétalos de 2 rosas, 20 gramos de cera de abejas y 20 gramos de lanolina. Se mezcla con el aceite de germen de trigo, la manzanilla y los pétalos de rosa, calentando suavemente la mezcla durante 1 hora y filtrándola a continuación
Mientras se funden la cera de abejas y la lanolina, se debe mezclar con el aceite obtenido tras la hora de cocción. El ungüento se verterá en un tarro esterilizado donde se dejará solidificar antes de usarse. Se aplica luego en la zona donde se encuentra el hemorroide.
Remedio para las hemorroides #7: Realizar baños de asiento con una decocción de hojas y brotes de zarzamora, ya que ayuda a desinflamar o evitar el sangrado
Remedio para las hemorroides #8 Realizar una decocción para baños de asiento de roble el cual reduce la inflamación anal, detiene las pequeñas hemorragias y favorece la cicatrización
Remedio para las hemorroides #9 Preparar jugos de zanahoria o nabo. Se recomienda beberlos una o dos veces al día
Remedio para la hemorroides #10: Aplicar, mediante un hisopo rectal de algodón, una pequeña cantidad de petrolato tratando que se introduzca hasta un centímetro y medio en el recto.
Remedio para las hemorroides #11: Aplicar mediante, una bola de algodón, un poco de agua de hamamelis en las hemorroides externas especialmente si hay sangrado.
Remedio para las hemorroides #12: Calentar un poco de membrillo y hacer puré. Posteriormente, ya modo de pomada, aplicar sobre la zona anal para calmar las molestias. Repetir varias veces al día.
Remedio para las hemorroides #13: Calentar al baño María una cucharada de vaselina hasta quese derrita. Después agregar a la vaselina fundida, una cucharada de miel, una clara de huevo y dos cucharadas de harina de cebada. Mezclar hasta formar una masa consistente. Guarda en un tarro de vidrio en la nevera y aplicar, en el área afectada, cuando se sienta las molestias.
Remedio para las hemorroides #14: Efectuar baños de asiento con agua fría durante un par deminutos para aliviar el dolor. Esto ocurre debido a que el frío tiene cierto efecto analgésico. Los lavados deben realizarse, preferiblemente, por la mañana, todos los días aunque hayan aparecido las hemorroides con un fin preventivo.
Remedio para las hemorroides #15: Colocar en un litro de aceite de oliva virgen, unas ramas dehipérico en flor. Luego, ubicar el recipiente expuesto al sol durante unos días hasta que el aceite tome un color rojo cobrizo. Después aplicar directamente esta preparación sobre el área donde se sienta molestas.
Remedio para las hemorroides #16: Hervir durante 10 minutos en aguados o tres castañas. Luego, empapar una gasa con esta preparación y aplicar fría sobre las zonas afectadas por hemorroides. Dejar actuar durante 10 minutos y posteriormente, limpiar la zona. (Remedio proveniente de la aromaterapia)
Remedio para las hemorroides #17: Colocar50 gramos de milenrama en 250 centilitros de agua hirviendo. Cubrir, dejar reposar 15 minutos y colar. Verter en agua fría y hacer un baño de asiento durante 15 minutos.
Remedio para las hemorroides #18: Mezclar con el agua del baño, las decocciones de frutos deciprés, la de hojas y corteza de avellano, la de roble y la de hojas de vid. Este remedio desinflama las hemorroides y evita que aumenten de tamaño.
Remedio para las hemorroides #19: Hervir dos cucharadas de celidonia, 2 de hamamelis y 2 de diente de león en medio litro de agua durante 10 minutos. Retirar del fuego, refrescar y colar. Aplicar mediante una compresa empapada de esta infusión fría en las áreas con hemorroides para calmar el dolor.
Recomendaciones
Las personas que sufren de hemorroides se les recomienda lo siguiente:
Usar papel higiénico muy suave y limpiarse con cuidado cuando haya terminado de evacuar el intestino para evitar que el área se inflame más.
Evitar rascarse el área, ya que se puede dañar las delicadas paredes de las venas del ano.
Recostarse sobre el costado izquierdo durante unos 20 minutos para aliviar la presión cuando la persona está embarazada.
Mantenerse delgado y en forma, ya que la gente con sobrepeso tiende a tener más problemas con las hemorroides al igual que las venas varicosas.
Comer alimentos ricos en fibras como cereales, frutas y verduras frescas
Evitar las especias (para condimentar alimentos), carnes rojas, azúcar refinado, quesos fermentados, café, bebidas alcohólicas.
Beber de 8 a 10 vasos de agua.
Evitar levantar objetos pesados o hacer ejercicios que requieran mucho esfuerzo físico, ya que tiene el mismo efector que pujar en el excusado.
Consumir menos sal, ya que está tiene a causar retención de líquidos en el sistema circulatorio haciendo que las venas del ano y otras lo absorban.
Consultar al doctor si se presenta los siguientes síntomas:
* Nunca ha tenido hemorroides y, de pronto, siente cierta incomodidad (parecida a la hemorroides), comezón y últimamente ha viajado a otro país, ya que podría tratarse de parásitos.
* Sangrado por el ano para descartar la posibilidad que se trate de otra enfermedad.
* Aparición de una vena en el ano de color azul, inflamada, dura y dolorosa, ya que podría tratarse de un coágulo.
Puede que por diversas causas, como el estreñimiento crónico y gestación entre otras, la sangre no pueda fluir adecuadamente y se acumule en estas venas lo que causa que se dilaten dando lugar a esta dolencia.
Las hemorroides se dividen en dos clases: La hemorroides internas, que quedan dentro del ano, y las hemorroides externas, que se proyectan hacia afuera del ano
Entre las causas más comunes de las hemorroides tenemos:
*
Estreñimiento crónico o diarreas,
*
Obesidad,
*
Dieta rica en proteína animal y pobre en fibras
*
Embarazo,
*
Alergia a ciertos alimentos
*
Estar de pie o sentado por mucho tiempo
Las personas que sufren de hemorroides presentan síntomas como los siguientes:
*
Sangrado
*
Sensación de hormigueo en el ano
*
Sensación de evacuación incompleta
*
Dolor, ardor, picazón o Inflamación anal
Durante, dicha inflamación no se debe ingerir: alcohol, carnes rojas, picantes, especias, azúcar ni pan blanco.
Remedios populares
Remedio para las hemorroides #1: Un remedio popular indica que se conseguirá alivio si se aplica la pulpa del aloe vera directamente sobre la parte afectada.
Remedio para las hemorroides #2: Otro remedio tradicional señala que se debe pelar una patata y cortarla en trozo en forma de supositorio
Remedio para las hemorroides #3 Igualmente, para aliviar el dolor, un remedio de la abuela recomienda aplicar tres veces al día una cataplasma con queso fresco.
Remedio para las hemorroides #4: Para combatir la hemorroides se puede elaborar una cataplasma de tomate. Se debe partir un tomate maduro por la mitad y aplicarlo con presión en el esfínter anal. Para ello, puede sentarse uno encima o bien acostarse con el tomate aplicado con una gasa.
Remedio para las hemorroides #5: Elaborar un cocimiento de 3 dientes de ajo, 2 hojas de laurel y varios clavo y un ½ litro de agua.
Cuando el agua hierve, se le añade el clavo, el laurel machacado y el ajo. Ha de cocer durante ½ hora a fuego lento y dejarse reposar después durante otros 10 minutos y después de cuela. Se aplicar sobre la zona afectada con una compresa o un algodón.
Remedio para las hemorroides #6: También es un remedio casero el ungüento de manzanilla y pétalos de rosa para combatirlas hemorroides.
Éste se elabora con 250 ml de aceite de germen de trigo, 10 gramos de manzanilla, los pétalos de 2 rosas, 20 gramos de cera de abejas y 20 gramos de lanolina. Se mezcla con el aceite de germen de trigo, la manzanilla y los pétalos de rosa, calentando suavemente la mezcla durante 1 hora y filtrándola a continuación
Mientras se funden la cera de abejas y la lanolina, se debe mezclar con el aceite obtenido tras la hora de cocción. El ungüento se verterá en un tarro esterilizado donde se dejará solidificar antes de usarse. Se aplica luego en la zona donde se encuentra el hemorroide.
Remedio para las hemorroides #7: Realizar baños de asiento con una decocción de hojas y brotes de zarzamora, ya que ayuda a desinflamar o evitar el sangrado
Remedio para las hemorroides #8 Realizar una decocción para baños de asiento de roble el cual reduce la inflamación anal, detiene las pequeñas hemorragias y favorece la cicatrización
Remedio para las hemorroides #9 Preparar jugos de zanahoria o nabo. Se recomienda beberlos una o dos veces al día
Remedio para la hemorroides #10: Aplicar, mediante un hisopo rectal de algodón, una pequeña cantidad de petrolato tratando que se introduzca hasta un centímetro y medio en el recto.
Remedio para las hemorroides #11: Aplicar mediante, una bola de algodón, un poco de agua de hamamelis en las hemorroides externas especialmente si hay sangrado.
Remedio para las hemorroides #12: Calentar un poco de membrillo y hacer puré. Posteriormente, ya modo de pomada, aplicar sobre la zona anal para calmar las molestias. Repetir varias veces al día.
Remedio para las hemorroides #13: Calentar al baño María una cucharada de vaselina hasta quese derrita. Después agregar a la vaselina fundida, una cucharada de miel, una clara de huevo y dos cucharadas de harina de cebada. Mezclar hasta formar una masa consistente. Guarda en un tarro de vidrio en la nevera y aplicar, en el área afectada, cuando se sienta las molestias.
Remedio para las hemorroides #14: Efectuar baños de asiento con agua fría durante un par deminutos para aliviar el dolor. Esto ocurre debido a que el frío tiene cierto efecto analgésico. Los lavados deben realizarse, preferiblemente, por la mañana, todos los días aunque hayan aparecido las hemorroides con un fin preventivo.
Remedio para las hemorroides #15: Colocar en un litro de aceite de oliva virgen, unas ramas dehipérico en flor. Luego, ubicar el recipiente expuesto al sol durante unos días hasta que el aceite tome un color rojo cobrizo. Después aplicar directamente esta preparación sobre el área donde se sienta molestas.
Remedio para las hemorroides #16: Hervir durante 10 minutos en aguados o tres castañas. Luego, empapar una gasa con esta preparación y aplicar fría sobre las zonas afectadas por hemorroides. Dejar actuar durante 10 minutos y posteriormente, limpiar la zona. (Remedio proveniente de la aromaterapia)
Remedio para las hemorroides #17: Colocar50 gramos de milenrama en 250 centilitros de agua hirviendo. Cubrir, dejar reposar 15 minutos y colar. Verter en agua fría y hacer un baño de asiento durante 15 minutos.
Remedio para las hemorroides #18: Mezclar con el agua del baño, las decocciones de frutos deciprés, la de hojas y corteza de avellano, la de roble y la de hojas de vid. Este remedio desinflama las hemorroides y evita que aumenten de tamaño.
Remedio para las hemorroides #19: Hervir dos cucharadas de celidonia, 2 de hamamelis y 2 de diente de león en medio litro de agua durante 10 minutos. Retirar del fuego, refrescar y colar. Aplicar mediante una compresa empapada de esta infusión fría en las áreas con hemorroides para calmar el dolor.
Recomendaciones
Las personas que sufren de hemorroides se les recomienda lo siguiente:
Usar papel higiénico muy suave y limpiarse con cuidado cuando haya terminado de evacuar el intestino para evitar que el área se inflame más.
Evitar rascarse el área, ya que se puede dañar las delicadas paredes de las venas del ano.
Recostarse sobre el costado izquierdo durante unos 20 minutos para aliviar la presión cuando la persona está embarazada.
Mantenerse delgado y en forma, ya que la gente con sobrepeso tiende a tener más problemas con las hemorroides al igual que las venas varicosas.
Comer alimentos ricos en fibras como cereales, frutas y verduras frescas
Evitar las especias (para condimentar alimentos), carnes rojas, azúcar refinado, quesos fermentados, café, bebidas alcohólicas.
Beber de 8 a 10 vasos de agua.
Evitar levantar objetos pesados o hacer ejercicios que requieran mucho esfuerzo físico, ya que tiene el mismo efector que pujar en el excusado.
Consumir menos sal, ya que está tiene a causar retención de líquidos en el sistema circulatorio haciendo que las venas del ano y otras lo absorban.
Consultar al doctor si se presenta los siguientes síntomas:
* Nunca ha tenido hemorroides y, de pronto, siente cierta incomodidad (parecida a la hemorroides), comezón y últimamente ha viajado a otro país, ya que podría tratarse de parásitos.
* Sangrado por el ano para descartar la posibilidad que se trate de otra enfermedad.
* Aparición de una vena en el ano de color azul, inflamada, dura y dolorosa, ya que podría tratarse de un coágulo.
domingo, 4 de abril de 2010
¡¡ Felices Pascuas!!
A mis queridos amigos, a los lectores del Blog y a toda la gente linda que me conoce les deseo un feliz día de Pascuas. De corazón y a Vivir este día en Familia,
lunes, 29 de marzo de 2010
La Amistad
Hola queridos lectores, se han dado cuenta alguna vez lo bueno que son las amistades cuando uno esta mal.
Ultimamente he pasado etapas no muy agradables en mi vida y que han dolido y lastimado un poco, pero las amistades y los verdaderos amigos, eso en los cuales puedes confiar en todo son los que han sacado adelante.
Hoy la verdad no me sentía de animo, ayer tampoco, la verdad que tal vez hace una semana y todo esto me afectado bastante, pero anoche estuve conversando hasta altas horas con una amiga y me ha hecho mucho bien.
El consejo de hoy es que cuando hay problemas no se cierren en si mismo, busquen hablar y desahogar sus penas y va a ser lo mejor para ustedes y las demás personas que los rodean.
No busquen aquellos amigos que sean negativos para los problemas, ni tan positivos, busquen aquellos que para hablar sean realistas, esos si los ayudaran.
Es mi consejo para hoy.
Ultimamente he pasado etapas no muy agradables en mi vida y que han dolido y lastimado un poco, pero las amistades y los verdaderos amigos, eso en los cuales puedes confiar en todo son los que han sacado adelante.
Hoy la verdad no me sentía de animo, ayer tampoco, la verdad que tal vez hace una semana y todo esto me afectado bastante, pero anoche estuve conversando hasta altas horas con una amiga y me ha hecho mucho bien.
El consejo de hoy es que cuando hay problemas no se cierren en si mismo, busquen hablar y desahogar sus penas y va a ser lo mejor para ustedes y las demás personas que los rodean.
No busquen aquellos amigos que sean negativos para los problemas, ni tan positivos, busquen aquellos que para hablar sean realistas, esos si los ayudaran.
Es mi consejo para hoy.
domingo, 21 de marzo de 2010
sábado, 20 de marzo de 2010
Apuntes
Realizando un poco de tareas extraordinarias y fuera de mi alcance queda la idea de este mes publicar algo interesante por motivo de poca inspiración.
No hay Baile en la Luna
Confirmado por motivos ajenos a nuestro alcanze esta noche no se realizara baile en la luna, perdonen las molestias ocasionadas y desde ya muchas gracias.
miércoles, 10 de marzo de 2010
La Luna Ecilda Paullier Sabado 13 de Marzo
Este próximo sábado 13 de marzo reabre la luna, el boliche bailable de Ecilda Paullier en el que se esta apostando día a día para que salga hacia adelante. Ha llevado mucho trabajo pero también cabe decir que de apoco se va a ir levantando.
Este sábado dispondremos de mucha mas seguridad para el evento y muchas mas bebidas je je.
Bueno esperando que todo funcione muy bien esta vuelta en La Luunna dijera nuestro amigo Alberto Rodriguez. Gracias a Luis Gracia que a hecho este grandioso emprendimiento.
Este sábado dispondremos de mucha mas seguridad para el evento y muchas mas bebidas je je.
Bueno esperando que todo funcione muy bien esta vuelta en La Luunna dijera nuestro amigo Alberto Rodriguez. Gracias a Luis Gracia que a hecho este grandioso emprendimiento.
Recortes de todas partes
No sé qué sentirá, mamá. Me preocupa adivinar que estará ahí, en esas fotografías añejas del mundo que dejó atrás para morder polvo en una ciudad de nadie. Que se quedará ahí para siempre, por mucho que me pese. A veces hasta he deseado que no exista la magia de la cámara. El lente preciso que me hace dudar de esos suspiros capturados, y él reía tanto, y él fumaba tanto. Y el queríala tanto.
Me mata -me mata, madre, escúcheme- que la cuerda no esté rota del todo; que la hilación siga siendo un estribo tenue del que pueda tirar cuando le venga en gana, y entonces pase lo que siempre pensé que pasaría. Veintidós años es mucho. No sé qué sentirá, no sé a dónde va a correr cuando le lancen bosquejos de este caos tan mío, tan arraigado. No sé por qué lloro, no sé por qué he tenido la cobardía de registrarle el cofre y leer los poemas que nunca serán para mí. Que escribiría acaso con tanta devoción a su musa, y yo sin un dibujo siquiera de su puño, un algo que signifique más tal vez que cuatrocientas lunas empapadas de patria extraña.
Es un miedo infernal, madre: verme amortajada en la plegaria eterna a la que este frío me condena; y a él le gusta tanto el tiempo pero yo no lo soporto, por tanto que le callo, por tanto que le adoro. Le enloquece el noviembre, los meses gélidos como el carajo. Y me he quedado a joder la primavera por verlo sonreír. Te digo que es lo crucial en mi vida,
Será un jamais vú. Será un jamás tú. Será, al fin de cuentas, y nunca dejará de ser.
Me mata -me mata, madre, escúcheme- que la cuerda no esté rota del todo; que la hilación siga siendo un estribo tenue del que pueda tirar cuando le venga en gana, y entonces pase lo que siempre pensé que pasaría. Veintidós años es mucho. No sé qué sentirá, no sé a dónde va a correr cuando le lancen bosquejos de este caos tan mío, tan arraigado. No sé por qué lloro, no sé por qué he tenido la cobardía de registrarle el cofre y leer los poemas que nunca serán para mí. Que escribiría acaso con tanta devoción a su musa, y yo sin un dibujo siquiera de su puño, un algo que signifique más tal vez que cuatrocientas lunas empapadas de patria extraña.
Es un miedo infernal, madre: verme amortajada en la plegaria eterna a la que este frío me condena; y a él le gusta tanto el tiempo pero yo no lo soporto, por tanto que le callo, por tanto que le adoro. Le enloquece el noviembre, los meses gélidos como el carajo. Y me he quedado a joder la primavera por verlo sonreír. Te digo que es lo crucial en mi vida,
Será un jamais vú. Será un jamás tú. Será, al fin de cuentas, y nunca dejará de ser.
Chingar su madre, Mor. Sírveme otra copa, que el vino cura las heridas y lava las plegarias: vamos hablándonos serio. Ella me dejó y yo me quedé perplejo. Se me fueron los pies, empecé a reptar en vez de respirar, y saberla en los brazos de otro me quebró las alas de una vez y para siempre.
Entonces la encontré a aquella. Tan limpia, tan sana, tan frágil; y la abracé, y suspiré: estábamos llenos de costras y moretones. Pero supo darme el brazo, y yo supe darle corazón.
Aquella estaba herida, como yo. Aquella tenía un él, como yo tenía una ella. Yo la olvidé, claro, y aquella lo olvidó, supuse. Pero ya decía yo. Aquel nunca lo olvidó. Y aquel ríe cuando aquella está trabajando, o cuando me muerde la mejilla por equivocación, o cuando se me cae la colilla del cigarrillo y ella me enciende uno nuevo. Se ríe, hombre, y debería molerle la cara a puteadas; pero me lo callo y le sonrío a mi aquella. Respiro y me lo callo: va a pasar, un día esto va a pasarnos volando y voy a morderme la lengua.
Si seré un chilletas, cabrón. Sácame otro trago. No vamos a discutir por trivialidades; así son las mujeres como ella, tan neoliberales y tan ingenuas. Alguien tiene que decirle que joder no es cosa del otro día. Que la cortesía no va a darnos de comer, que beberme el mundo en una botella de whisky me va a salvar de el terrible sino de su pretensión. Que soy un hombre de hojalata, que es una mujer de (h)oz. Que qué le voy a hacer.
Y me come el seso, hombre, que ni con cuarenta tragos me va a quitar que soy el entremès de sus días. Y eso, ¿con qué se come?...
Entonces la encontré a aquella. Tan limpia, tan sana, tan frágil; y la abracé, y suspiré: estábamos llenos de costras y moretones. Pero supo darme el brazo, y yo supe darle corazón.
Aquella estaba herida, como yo. Aquella tenía un él, como yo tenía una ella. Yo la olvidé, claro, y aquella lo olvidó, supuse. Pero ya decía yo. Aquel nunca lo olvidó. Y aquel ríe cuando aquella está trabajando, o cuando me muerde la mejilla por equivocación, o cuando se me cae la colilla del cigarrillo y ella me enciende uno nuevo. Se ríe, hombre, y debería molerle la cara a puteadas; pero me lo callo y le sonrío a mi aquella. Respiro y me lo callo: va a pasar, un día esto va a pasarnos volando y voy a morderme la lengua.
Si seré un chilletas, cabrón. Sácame otro trago. No vamos a discutir por trivialidades; así son las mujeres como ella, tan neoliberales y tan ingenuas. Alguien tiene que decirle que joder no es cosa del otro día. Que la cortesía no va a darnos de comer, que beberme el mundo en una botella de whisky me va a salvar de el terrible sino de su pretensión. Que soy un hombre de hojalata, que es una mujer de (h)oz. Que qué le voy a hacer.
Y me come el seso, hombre, que ni con cuarenta tragos me va a quitar que soy el entremès de sus días. Y eso, ¿con qué se come?...
Es probable. La mayoría del tiempo usted habla de las probabilidades que hay de que esto o aquello ocurra. La mayoría del tiempo usted se equivoca: como si pudiera sortear el tiempo con sus tontos juegos de azar.
Y me enferma. Me enferma que se juegue la vida a perfectas estadìsticas, porque sabe que no ocurrirà; que por màs que apriete los puños, la vida no es una tòmbola, un suspiro no es un ocèano. Y no hay colectivo que nos lleve a recuperar la cordura: admìtalo, estamos insanos, la vida se nos va. Lance pues la ùltima moneda, y vamos a ver quièn tiene la razòn.
Y me enferma. Me enferma que se juegue la vida a perfectas estadìsticas, porque sabe que no ocurrirà; que por màs que apriete los puños, la vida no es una tòmbola, un suspiro no es un ocèano. Y no hay colectivo que nos lleve a recuperar la cordura: admìtalo, estamos insanos, la vida se nos va. Lance pues la ùltima moneda, y vamos a ver quièn tiene la razòn.
Gritar o callar, escribir o leer, llorar o reír. Siesta o insomnio. Dejar ser o dejar pasar, saltar o ser saltado, pisar o ser pisoteado. Pensar o vegetar.
Qué iba a saber yo. Qué iba a saber la gente. Si lo valioso del mundo era la música, qué carajo ahora: vamos a perdernos en el sino, Mor. Vamos armando el equipaje. Jale o empuje: vámonos Yafet, que también tú vienes con nosotros, que la incertidumbre nunca fue buen guía, pero tus extranjerismos, pero tu sensei de alta marea.
Pero Semit, cuánto tiempo he de decirle que no tenemos tiempo. Nos deja el avión. Siempre igual de despistado. Voy a tener que enseñarle que el tiempo es asunto serio y usted lo gasta en trivialidades. Siempre he confiado en mi reloj de pulsera, Semit, y ahora usted...
Vámonos, Mor, alcánzeme otro cigarrillo. Los adultos dicen que es la última noche del verano; yo sigo pensando que el invierno no deja de joder con su acechanza.
Dura lex, sed lex. Me voy, nos vamos: Abríguense los ojos, que no los vean pasando.
Qué iba a saber yo. Qué iba a saber la gente. Si lo valioso del mundo era la música, qué carajo ahora: vamos a perdernos en el sino, Mor. Vamos armando el equipaje. Jale o empuje: vámonos Yafet, que también tú vienes con nosotros, que la incertidumbre nunca fue buen guía, pero tus extranjerismos, pero tu sensei de alta marea.
Pero Semit, cuánto tiempo he de decirle que no tenemos tiempo. Nos deja el avión. Siempre igual de despistado. Voy a tener que enseñarle que el tiempo es asunto serio y usted lo gasta en trivialidades. Siempre he confiado en mi reloj de pulsera, Semit, y ahora usted...
Vámonos, Mor, alcánzeme otro cigarrillo. Los adultos dicen que es la última noche del verano; yo sigo pensando que el invierno no deja de joder con su acechanza.
Dura lex, sed lex. Me voy, nos vamos: Abríguense los ojos, que no los vean pasando.
Ya no te apures, mujer, nos vas a hacer un cráter en el living. Sé que estuviste esperando por tanto; vamos, esto es un vicio: deja de buscarle preguntas a las respuestas. Yo también los he escuchado decirte que ya nada es igual. Y ¿sabes? Lo peor de todo es que se equivocan: ahora todo vuelve a ser igual. Esto no es un buffet de apocalipsis, hay uno solo y se llama invierno químico.
Vamos, agárrate de mis hombros, estás muy débil. No te lo pregunté, ¿estás fumando de nuevo? Todavía tienes las cicatrices de la ceniza en tu brazo, a veces pienso que estás bordada en ceniza y humo, como las volutas que a veces empiezan a mirarme por debajo de las cornisas. Eso es, clávame bien las uñas: ahora o nunca, mujer; necesito sentir que estás viva y te guardamos para rato.
No, yo tampoco sé a dónde te llevo. No me importa que se te ponga la carne de gallina como cuando aquel sujeto te muerde el omóplato; este es un erizar que no suspira, este es un suspiro que no eriza.
Otra vez dormida. Otra vez perdida. Papá se preguntará qué va a hacer contigo. Yo me preguntaré qué harás conmigo. Otra vez dormida, otra vez pintando pesadillas de arcoiris. Deja de hacerlo tan difícil: todos te buscan y tú no te cansas de ser encontrada. Prototipo exacto que todos quisieran romper. Déjate de paradigmas por una vez y despierta, despierta que amanece.
Me urge que amanezca, mujer. Me urge tener otra sonrisa qué inventarte, otro autismo qué arañarte. Me urge que despiertes y te vistas, me urge que me cuentes que se le acabó lo lunático, que una medusa se le rebeló en los sesos, que el verde del óleo ya no es verde en tu cabeza, sino un ámbar casi degradado, que se invierte a merced y se derrama por romper con esa la blancura insignificante del pobre guiñapo.
Ven y cuéntame, quién y cómo, cuándo y por qué. El tornasol de los días que se convierte en una apesumbrada bola de nieve, las luciérnagas que nunca has visto en la vida, los sueños que no has tenido y que recuerdas como si huieras estado en ellos. Las fumadas que se te escaparon, las mordidas al betabel, los lentes que dejaste en el olvido junto con un pedazo de semilla que casi es un bosque.
Despierta, nos estamos yendo. No te aferres, carajo. Vámonos de una vez y para siempre, vámonos y que todos sepan que te has ido, que todo el mundo grite que eres libre. Vámonos, mujer: yo soy ese hombre que llenaste la boca de viajes, yo soy un mínimo de lo que creaste, yo soy la libertad que no has probado, yo soy tu solsticio en media noche. Yo voy a oxidarte las cadenas, masticarme tus grilletes. Yo voy a dibujar tus nuevos pasos.
Despierta. Despierta, mi luna, que es hora de dormir.
Vamos, agárrate de mis hombros, estás muy débil. No te lo pregunté, ¿estás fumando de nuevo? Todavía tienes las cicatrices de la ceniza en tu brazo, a veces pienso que estás bordada en ceniza y humo, como las volutas que a veces empiezan a mirarme por debajo de las cornisas. Eso es, clávame bien las uñas: ahora o nunca, mujer; necesito sentir que estás viva y te guardamos para rato.
No, yo tampoco sé a dónde te llevo. No me importa que se te ponga la carne de gallina como cuando aquel sujeto te muerde el omóplato; este es un erizar que no suspira, este es un suspiro que no eriza.
Otra vez dormida. Otra vez perdida. Papá se preguntará qué va a hacer contigo. Yo me preguntaré qué harás conmigo. Otra vez dormida, otra vez pintando pesadillas de arcoiris. Deja de hacerlo tan difícil: todos te buscan y tú no te cansas de ser encontrada. Prototipo exacto que todos quisieran romper. Déjate de paradigmas por una vez y despierta, despierta que amanece.
Me urge que amanezca, mujer. Me urge tener otra sonrisa qué inventarte, otro autismo qué arañarte. Me urge que despiertes y te vistas, me urge que me cuentes que se le acabó lo lunático, que una medusa se le rebeló en los sesos, que el verde del óleo ya no es verde en tu cabeza, sino un ámbar casi degradado, que se invierte a merced y se derrama por romper con esa la blancura insignificante del pobre guiñapo.
Ven y cuéntame, quién y cómo, cuándo y por qué. El tornasol de los días que se convierte en una apesumbrada bola de nieve, las luciérnagas que nunca has visto en la vida, los sueños que no has tenido y que recuerdas como si huieras estado en ellos. Las fumadas que se te escaparon, las mordidas al betabel, los lentes que dejaste en el olvido junto con un pedazo de semilla que casi es un bosque.
Despierta, nos estamos yendo. No te aferres, carajo. Vámonos de una vez y para siempre, vámonos y que todos sepan que te has ido, que todo el mundo grite que eres libre. Vámonos, mujer: yo soy ese hombre que llenaste la boca de viajes, yo soy un mínimo de lo que creaste, yo soy la libertad que no has probado, yo soy tu solsticio en media noche. Yo voy a oxidarte las cadenas, masticarme tus grilletes. Yo voy a dibujar tus nuevos pasos.
Despierta. Despierta, mi luna, que es hora de dormir.
¿No te pasa que perdès el corazón?
Me bajé del escenario, niña. Apenas me alcanzó un soplo para cantarte la de siempre, la que tanto te gustaba escuchar cuando poníamos a secar los pies a la chimenea. Yo era un pobre diablo, tú una provinciana de pinta.
Me bajé del escenario, y perdí el corazón. Abajo me quedaste tú y una botella de tequila, otra de ron. Una cerveza, dos cervezas calientes más tarde. Hay respuestas: tú cerraste entonces, pero yo tenía la llave. Sabes que estoy borracho, que no soporto tu instinto a las lechugas, que en cualquier momento vengo y te como el alma. Te devoro, pueblerina, y ¿qué vas a hacer contra eso?
Me bajé del escenario, y te imaginas acaso lo necesario que es sacarse los ojos cuando todo el mundo se ha dado cuenta que ésa mi mujer es imagen divergente de hoy a siempre. Pobre intermitente, me gritan desde la barra. Y a arañar más fuerte los acordes, a desnudar de un grito el desarme digital. Me bajé del escenario, me subí al avión. Quién sabe a dónde voy a parar: este viaje es mejor hacerlo solo, canté por última vez. Te llevo en las maletas y en la partición del imperativo. Te llevo guardada en una fotografía a ciegas, en tu suburbana tempestad, en los tornillos y las tuercas. Te llevo bien doblada en mi cartera, así las promesas se cumplen, y quién sabe. Tal vez volvamos a encontrarnos, tal vez empecemos a vivir.
Pero una vez más, niña: ¿No te pasa que perdés el corazón?
Me bajé del escenario, niña. Apenas me alcanzó un soplo para cantarte la de siempre, la que tanto te gustaba escuchar cuando poníamos a secar los pies a la chimenea. Yo era un pobre diablo, tú una provinciana de pinta.
Me bajé del escenario, y perdí el corazón. Abajo me quedaste tú y una botella de tequila, otra de ron. Una cerveza, dos cervezas calientes más tarde. Hay respuestas: tú cerraste entonces, pero yo tenía la llave. Sabes que estoy borracho, que no soporto tu instinto a las lechugas, que en cualquier momento vengo y te como el alma. Te devoro, pueblerina, y ¿qué vas a hacer contra eso?
Me bajé del escenario, y te imaginas acaso lo necesario que es sacarse los ojos cuando todo el mundo se ha dado cuenta que ésa mi mujer es imagen divergente de hoy a siempre. Pobre intermitente, me gritan desde la barra. Y a arañar más fuerte los acordes, a desnudar de un grito el desarme digital. Me bajé del escenario, me subí al avión. Quién sabe a dónde voy a parar: este viaje es mejor hacerlo solo, canté por última vez. Te llevo en las maletas y en la partición del imperativo. Te llevo guardada en una fotografía a ciegas, en tu suburbana tempestad, en los tornillos y las tuercas. Te llevo bien doblada en mi cartera, así las promesas se cumplen, y quién sabe. Tal vez volvamos a encontrarnos, tal vez empecemos a vivir.
Pero una vez más, niña: ¿No te pasa que perdés el corazón?
Hace tanto tiempo, Yafet. La crònica sigue escribièndose en ese viejo diario que dejè guardado debajo de la cama.
Fue difìcil hacerte hablar, porque eras inamovible. Pasear por entre las sortijas del parque casi nos causa la muerte instantànea. Hacìa un frìo de los que calan en la carne: tù abriste el corazòn y yo abrì las piernas.
Pero nos comiò la vida. Esto era un idilio de aquellos que los griegos describìan en sus historietas mìticas. Esto significaba el degradè de siglos, de ocèanos, de alturas. De voces, de mareas y segunderos que esperaban decirnos adiòs.
Fallaste, Yafet, fallamos. No es sano: ahora estaràs acaso contando los arbustos junto a una esperanza diligente. Y yo sentada aquì, hombre, esperando la hora. Han pasado los años y no me faltan pliegues en la piel; el deseo me està comiendo, y quiero emprender ese viaje. Subirme al aviòn del juramento, y estrellarme en la primera constelaciòn que se me pegue la gana.
Carajo, que fallaste, y que lo perdiste todo. Que eres ahora uno de esos pobres diablos. Que fallaste, y te vas, cobarde: no saltaste la tabla, no aprendiste a jugar a las escondidas.
Carajo, Yafet.
Miedo a las alturas, llàmelo usted. En vez de mirar al piso, te perdiste con los ojos pegados al rey Rà. Y te has quedado ciego, Yafet, y ahora dime, ¿quièn te va a abrigar la mirada cuando te abrase el infinito?
Fue difìcil hacerte hablar, porque eras inamovible. Pasear por entre las sortijas del parque casi nos causa la muerte instantànea. Hacìa un frìo de los que calan en la carne: tù abriste el corazòn y yo abrì las piernas.
Pero nos comiò la vida. Esto era un idilio de aquellos que los griegos describìan en sus historietas mìticas. Esto significaba el degradè de siglos, de ocèanos, de alturas. De voces, de mareas y segunderos que esperaban decirnos adiòs.
Fallaste, Yafet, fallamos. No es sano: ahora estaràs acaso contando los arbustos junto a una esperanza diligente. Y yo sentada aquì, hombre, esperando la hora. Han pasado los años y no me faltan pliegues en la piel; el deseo me està comiendo, y quiero emprender ese viaje. Subirme al aviòn del juramento, y estrellarme en la primera constelaciòn que se me pegue la gana.
Carajo, que fallaste, y que lo perdiste todo. Que eres ahora uno de esos pobres diablos. Que fallaste, y te vas, cobarde: no saltaste la tabla, no aprendiste a jugar a las escondidas.
Carajo, Yafet.
Miedo a las alturas, llàmelo usted. En vez de mirar al piso, te perdiste con los ojos pegados al rey Rà. Y te has quedado ciego, Yafet, y ahora dime, ¿quièn te va a abrigar la mirada cuando te abrase el infinito?
La evolución está a dos cuadras.
Se quedó esperando. Las cruzó, sin miedo.
¿Cuándo vas a aprender de tus errores?
Aprendió de la peor manera. Aprendió de su costilla derecha.
Vámonos por la libre. A desarmar el caos. A menguar en los tropeles. Llévame contigo, cuélgame en la luneta, asfíxiame en los candiles, cocíname en tu esperanza. Acá todo es lo mismo sin ti, acá nada ha cambiado: acá la vida sigue sin encontrar la receta médica que le haga de verdad incentivar.
Nunca ha sido mucho pedir. Son pocas las veces que se me adhiere ese dolor de anabólico al manglar del pestañar. Nunca ha sido mucho pedir el despertar de la súplica y entrar a la incandescencia. Es un bien meditabundo. Es un mal entumecido.
Es una red promisoria que se rompe por el hilo más delgado.
Se quedó esperando. Las cruzó, sin miedo.
¿Cuándo vas a aprender de tus errores?
Aprendió de la peor manera. Aprendió de su costilla derecha.
Vámonos por la libre. A desarmar el caos. A menguar en los tropeles. Llévame contigo, cuélgame en la luneta, asfíxiame en los candiles, cocíname en tu esperanza. Acá todo es lo mismo sin ti, acá nada ha cambiado: acá la vida sigue sin encontrar la receta médica que le haga de verdad incentivar.
Nunca ha sido mucho pedir. Son pocas las veces que se me adhiere ese dolor de anabólico al manglar del pestañar. Nunca ha sido mucho pedir el despertar de la súplica y entrar a la incandescencia. Es un bien meditabundo. Es un mal entumecido.
Es una red promisoria que se rompe por el hilo más delgado.
Yo pensé que en cuanto te fueras, dejarías de chingar. Ya tuve suficiente, carajo: llegas y te vas. Tomas las llaves y te vas. Haces café y te vas. Levantas el auricular y te vas. Es de humanos equivocarse: miénteme una vez, y es tu culpa. Miénteme dos, y es la mía; así que te vas, buscando pretextos para hacerle al idiota fuera de esta puerta.
Tú tomas una copa y te vas. Tú ensayas esa cara de infancia derrocada al espejo, luego te vas. Ni siquiera un adiós, ya ni hablar de un hasta luego: es una concepción intransigente esto de seguirte los pasos, porque son profundas las montañas donde entierras esos surcos. Apenas y la gente se da cuenta que eres un punto disímil en el espacio: que si te marchas nadie lo advierte, cromagnón ingenuo, mi alfabeta pérfido. Si manchas de café las orillas de la mesa, qué más da; a seguir viviendo la supremacía, que no serás tan importante para creer poseer el lujo de la humanidad. Que la fama supervisa, que el infortunio desentraña.
Así que te vas. Discrimina, entonces, asfixia el derecho a sentirte bienaventurado en el palacio de caminos. Así que te vas de nuevo, Capitán. A mí no me engañas: los mares están solos, quédate este acorde a mi orilla.
Tú tomas una copa y te vas. Tú ensayas esa cara de infancia derrocada al espejo, luego te vas. Ni siquiera un adiós, ya ni hablar de un hasta luego: es una concepción intransigente esto de seguirte los pasos, porque son profundas las montañas donde entierras esos surcos. Apenas y la gente se da cuenta que eres un punto disímil en el espacio: que si te marchas nadie lo advierte, cromagnón ingenuo, mi alfabeta pérfido. Si manchas de café las orillas de la mesa, qué más da; a seguir viviendo la supremacía, que no serás tan importante para creer poseer el lujo de la humanidad. Que la fama supervisa, que el infortunio desentraña.
Así que te vas. Discrimina, entonces, asfixia el derecho a sentirte bienaventurado en el palacio de caminos. Así que te vas de nuevo, Capitán. A mí no me engañas: los mares están solos, quédate este acorde a mi orilla.
La Vida
La vida no es más que un manojo de viejas heridas, de dolores de antaño, de cofres perdidos, de cartas en el baúl, de letras sin destino, de películas, fotografías, aviones perdidos, misiones sin rumbo. Pero ella no lo entiende. La vida es fácil.
La vida es bella, repite la niña entre silogismos. Y recoge el vestido con la hermosa convicción de perder la carne en pobres rezos. Y se calza las zapatillas, porque algo falta aquí y no son las viejas medias; porque algo falta acá, y falta en todos lados. Algo falta y la niña no encuentra ya.
La vida no entiende de máscaras, niña, porque vivimos en una pasión desprevenida, en un subibaja de ilusiones y azafranes. No te desdobles. La niña entierra la cara en los carmines, prepara la mesa para una entretenida función de promesas que se van. No son las zapatillas lo que cuesta: calzar un sentimiento nunca fue tan duro.
Reza, niña, que no hay nada más que hacer. Podrás apostar a ese no sé qué. Y no sé tú, niña: apuéstale a la derrota y verás cuánto territorio has de ganar.
La vida no es justa, dice la niña, se seca las lágrimas, se acomoda la mirada, se alisa el albedrío. El vestido va a caérsele de tanto y tanto almidón, los zapatos no pueden brillar con más venganza. Y allá en el mundo, el invierno se ocupa de doler hasta la pleura. Apuesta entonces; espera, con los ojos destrozados.
La vida es bella, es spleen, es necesidad.
La vida es una puta, ha dicho la niña. Y se ha quitado el vestido. Las zapatillas están rotas; la víscera se enciende, va cerrando de un portazo.
La vida es bella, repite la niña entre silogismos. Y recoge el vestido con la hermosa convicción de perder la carne en pobres rezos. Y se calza las zapatillas, porque algo falta aquí y no son las viejas medias; porque algo falta acá, y falta en todos lados. Algo falta y la niña no encuentra ya.
La vida no entiende de máscaras, niña, porque vivimos en una pasión desprevenida, en un subibaja de ilusiones y azafranes. No te desdobles. La niña entierra la cara en los carmines, prepara la mesa para una entretenida función de promesas que se van. No son las zapatillas lo que cuesta: calzar un sentimiento nunca fue tan duro.
Reza, niña, que no hay nada más que hacer. Podrás apostar a ese no sé qué. Y no sé tú, niña: apuéstale a la derrota y verás cuánto territorio has de ganar.
La vida no es justa, dice la niña, se seca las lágrimas, se acomoda la mirada, se alisa el albedrío. El vestido va a caérsele de tanto y tanto almidón, los zapatos no pueden brillar con más venganza. Y allá en el mundo, el invierno se ocupa de doler hasta la pleura. Apuesta entonces; espera, con los ojos destrozados.
La vida es bella, es spleen, es necesidad.
La vida es una puta, ha dicho la niña. Y se ha quitado el vestido. Las zapatillas están rotas; la víscera se enciende, va cerrando de un portazo.
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